5/31/2008

Estado e sociedade

Leo unha longa conversa entre Patxi Zabaleta, coordinador xeral de Aralar, e máis Juan José Laborda, membro do Grupo Parlamentario Socialista e senador por Burgos, editada en libro pola editorial Catarata en 2008 baixo o título ¿Se puede ser nacionalista y de izquierda?, ao longo da cal se analizan múltiples aspectos de natureza política e na que a disxuntiva entre a máxima de que todas as persoas e por extensión todos os pobos teñen dereitos naturais versus a máxima de que é o Estado o único que concede dereitos aparece coma a maior discrepancia entre os dous políticos. Creo que merece a pena reproducir algúns momentos da conversa onde se debulla unha contradicción que cobra actualidade a raíz de cuestións coma a recente proposta de consulta á sociedade vasca impulsada por Juan José Ibarretxe, as recentes normativas no tocante á inmigración aprobadas tanto no parlamento Italiano coma na Unión Europea ou o caso, se cadra máis anecdótico pero non por iso menos patético, das fotografías tomadas dende un helicóptero a unha tribu sen contacto co home branco que, fuxindo do seu exterminio en Perú, pasaron a fronteira até Brasil, sen saber sequera a existencia desas dúas realidades estatais.

PZ.- La sociedad vasca, o la sociedad navarra, no ha heredado unos derechos, los tiene como dimanación de su dignidad humana, que es la dignidad de cada uno de los individuos que conforman esa sociedad. Pero como esa sociedad, en la medida en que su pueblo existía antes que cada uno de nosotros, va a seguir existiendo después de cada uno de nosotros. Nosotros ejercemos los derechos, pero nuestros descendientes los seguirán ejercitando, y con la misma soberanía que nosotros, pueden modificar nuestras decisiones y renunciar o reivindicar determinados postulados que nosotros no hayamos realizado. Por lo tanto, nosotros sí creemos que el individuo en un mundo globalizado se adscribe a un colectivo y ésa es la opción de nacionalidad.

JJL.- Yo me siento más próximo al patriotismo, en la vieja tradición de Orwell. Éste distinguía entre nacionalismo y patriotismo. Por “patriotismo” se refería a la devoción a un lugar en particular y a un determinado estilo de vida, los cuales uno cree que son los mejores del mundo, pero sin tener la menor intención de forzar a los demás a creerlo así. El patriotismo así entendido es por naturaleza defensivo, tanto militarmente como culturalmente. Por supuesto, es compatible con la civilización democrática, mientras que el nacionalismo es inseparable del deseo de poder, de una lucha por el poder.

(...)

Yo creo que los derechos humanos no surgen de la dignidad humana, Es una visión organicista, muy católica, según la cual el árbol de los derechos surge de la semilla de la dignidad humana. Yo creo que los derechos surgen del Estado, como logros históricos en algunos países.

PZ.- Mi opinión es que los derechos humanos existen antes del Estado, existen incluso sin el Estado, los apátridas están ahí, pero los derechos humanos existen sobre todo, y es una realidad humana enorme. El mayor escándalo humano y la mayor tragedia son los problemas con los inmigrantes, con la pateras, y se producen también al margen del Estado, pero existen esos derechos humanos, y por eso no surgen del Estado. La estructuración de la sociedad en Estado es la forma de institucionalización jurídica más común hasta ahora, siendo las organizaciones supraestataless, por ejemplo la Unión Europea, también institucionalizaciones jurídicas complejas de las sociedades que comprenden. Ambas clases de institucionalización o estructuración de la sociedad, es decir, el Estado o las entidades supraestatales, son posteriores a la persona y los derechos humanos porque son posteriores a la sociedad. La lúcida distinción entre sociedad y Estado tiene la virtualidad de hacer evidente que los derechos humanos inherentes a la persona son coceptualmente anteriores a los derechos de ciudadano mientro y partícipe del Estado y de las entidades supraestatales. Además, tanto los Estados como Europa y todas las entidades supraestatales están ya englobados en la realidad global o universal que también es posterior, no en el tiempo sino conceptualmente, a los derechos humanos.

JJL.- Yo creo que el derecho es consecuencia de la evolución del Estado, porque antes de existir la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, no había derechos del “ciudadano”, había privilegios. El cambio que supone el derecho abstracto a través del cual el ser humano se transforma en ciudadano, con independencia de su lengua, de su fe, de su sexo y de su condición social, para ser titular de derechos y obligaciones abstractas, eso es indudablemente un elemento consecuencia del Estado liberal moderno.

PZ.- El tema de la naturaleza de los derechos humanos y políticos, y el tema de su origen y justificación conceptual, en dependencia o no del Estado, es una cuestión importante desde el punto de vista doctrinal. Y además de los precedentes históricos yo añado la actual situación de todo el fenómeno de las relaciones Norte-Sur, de los inmigrantes, de los cayucos y de las pateras, que es el mayor escándalo humano del siglo XXI. Querría decir que si son sujetos de derecho y que, además, el Estado o las autonomías, o las entidades supraestatales, no pueden desconocer los derechos de esas personas. Sean apátridas o sean inmigrantes, les corresponden.

(...)

Este debate tiene importancia hoy, hasta el extremos de que por ejemplo la famosa Ley de dependencia designa como sujetos de derecho a las prestaciones que se prevén en esa ley a los españoles. Así aparece en su artítulo 5. En cambio la Ley Foral de Asistencia Social de Navarra designa como titulares de los derechos en las prestaciones de bienestar social y asistencial a los españoles, a los extranjeros domicialiados en Navarra y a los apátridas, que los hay por lo menos en la práctica. (...). Yo creo que esa es una cuestión que la Unión Europea también se tiene que plantear, no sólo a efectos de los derechos humanos formales.

(...)

El nacionalismo es la adscripción de la persona a un colectivo que le transciende en el tiempo, que es un pueblo, para mí sujeto de derechos, y que tiene que ejercer los derechos colectivos, pero que esa adscripción es anterior al concepto de nación, y desde luego, la nacionalidad es algo opcional y por lo tanto rechazable. Yo defiendo que uno debería tener el derecho a dejar de ser de una nacionalidad, y ahora, con el Código Civil en la mano, sólo se puede dejar de ser español si coges otra nacionalidad. Si te conviertes en apátrida, no dejas de ser español, lo cual debiera ser una opción.

JJL.- Ahí está la clave de nuestra discrepancia, que tú dices que los derechos surgen al margen del Estado.

PZ.- Son al margen del Estado por encima del Estado.

JJL.- Los derechos los establece y garantiza el Estado.

PZ.- No se los da a los que vienen en los cayucos, a ellos no les da el Estado ningún derecho, y yo creo que hay que dárselos.

JJL.- Si están en España, tendrán los derechos que España concede a los emigrantes. Los derechos que se dan son derechos del Estado.

PZ.- Te voy a pasar la Ley de Asistencia Social de Navarra, en la que sí les damos derechos a los apátridas, y la Ley de Dependencia de la que tan orgulloso se siente Caldera.

JJL.- Me estás dando la razón. Esos derechos se los da Navarra, una entidad subestatal. No existen derechos fuera del Estado.

PZ.- Los derechos naturales no son una falacia. El individuo y la persona están antes que el Estado.

Norberto Bobbio, no seu Estado gobierno y sociedad. Por una teoría general de la política (1985), conta como dende unha longa tradición que se remonta a Platón, Maquiavelo, Xenofonte ou Erasmo os escritores políticos sempre trataron o problema do Estado dende o punto de vista dos gobernantes (ex parte principis) centrándose sobre todo en "el arte de gobernar bien, las virtudes, habilidades o capacidades que se piden al buen gobernante, las diversas formas de gobierno, derechos, deberes, prerrogativas de los gobernantes, funciones del Estado y poderes para desempeñarlos, etc". Por outra banda, ao inicio da época moderna coa doutrina dos dereitos naturais que pertencen ao individuo descóbrese “la otra cara de la luna”. Estes dereitos son anteriores á formación de calquera sociedade política e polo tanto de calquera estructura de poder: "A diferencia de la familia o de la sociedad patronal, la sociedad política comienza a ser entendida fundamentalmente como un producto voluntario de individuos que deciden de común acuerdo recíproco vivir en sociedad e instituír un gobierno" (...) “¿Qué implica este cambio del punto de partida? Implica la relevancia dada a los problemas políticos que son diferentes de los tratados normalmente por quien se pone ex parte principis: la libertad de los ciudadanos (de hecho o de derecho, civil o política, negativa o positiva) y no el poder de los gobernantes; el bienestar, prosperidad, la felicidad de los individuos tomados uno por uno, y no solamente la potencia del Estado; el derecho de resistencia a las leyes injustas, y no sólo el deber de obediencia (activa o pasiva); la articulación de la sociedad política en partes incluso contrapuestas (los partidos políticos) y no sólo su unidad compacta; la división y contraposición vertical y horizontal de los diferentes centros de poder y no únicamente el poder en su concentración y centralización; el mérito de un gobierno que debe buscarse más en la cantidad de derechos de los que goza el individuo que en la medida de los poderes de los gobernantes", e segue, “Para Locke, la finalidad de un gobierno civil es la garantía de la propiedad que es un derecho individual, cuya formación es anterior al nacimiento del estado; para Spinoza y Rousseau es la libertad (...) La más alta expresión práctica de esta mutación son las Declaraciones de los derechos norteamericanas y francesas, en las cuales está enunciado solemnemente el principio de que el gobierno es para los individuos y no los individuos para el gobierno”.
Como deixar, neste século XXI globalizado, a cuestión dos dereitos humanos en mans de estados cada vez máis baleiros no que ten que ver coas políticas sociais e económicas e máis equipados no que ten que ver coas políticas represivas? Que din os defensores desa alternativa que pretendía encarnar a Unión Europea vendo como no tema da inmigración se comeza a crear un aparato normativo que devirá nun apartheid de facto para os nacidos alén Xibraltar? Como non inverter o pesimismo social propio do leviatán hobbesiano nunha desconfianza nas institucións actuais e nunha renovada confianza no individuo e na súa capacidade para inventar novas institucións?

5/13/2008

Mudanza política, ou o pobo como espectador

Na sutil e divertida A fost sau n-a fost? [12:08 ao leste de Bucarest] de Corneliu Porumboiu (2006), unha televisión local convida a dous cidadáns –Emanoil Piscoci, un vello excéntrico coñecido por ter feito de Papá Noel algún Nadal e mais Tiberiu Mănescu, un profesor de historia alcohólico e endebedado– a analizar en directo se durante o réxime de Ceauşescu –varios anos atrás– o dictador se vira forzado a escapar da cidade en helicóptero por causa da presión da xente ou se a masiva concentración diante do pazo de goberno se producira con posterioridade á fuxida do mandatario. Durante o programa, o profesor de historia mantén contra vento e marea ter chegado á praza antes das 12:08 (hora de partida do dictador) debendo, polo tanto, considerarse o sucedido en Bucarest como unha revolución popular. Malia isto, as sucesivas chamadas ao programa doutros cidadáns, testemuñas dos acontecementos, desmenten –entre insultos, ameazas de demanda contra o xornalista e loas á figura de Ceauşescu– a versión do profesor, sostendo que antes da hora sinalada a praza estaba deserta. A fita finaliza nun ton melancolicamente poético, mostrando o ruinoso e gris Bucarest na hora do lusco e fusco, baixo unha intensa nevada. Sobre estes planos escoitamos a voz do fracasado e vilipendiado profesor laiándose do acontecido, mentres vemos como se acende a lámpada dun farol solitario. Posteriormente, vemos como a este farol vanlle seguindo outros até que, por fin, se alumean as rúas todas da cidade. Esta metáfora dos farois ilustra o xeito en que o profesor recordaba os acontecementos: a mobilización, a partir dunha única persoa, de toda unha cidade a prol dun cambio histórico. E Tiberiu Mănescu pensa que aínda que non sexa de todo certo, esta segue a ser a maneira en que lle gusta lembrar o acontecido.
"12:08 ao leste de Bucarest”, filme que se ben nunha primeira achega non semella poder ser vinculado á Ostalgie [nostalxia do Leste] tan claramente coma por exemplo Good bye Lenin (Wolfgang Becker, 2003), deixa entrever, así e todo, na falta de entusiasmo e de épica co que aborda o cambio de sistema político en Romanía, que se non é da saudade polo pasado do que se pretende falar, tampouco entra nas pretensións do director dar unha sensación de optimismo ou de compracencia cun decrépito presente. A fita cuestiona, con fino humor, a capacidade real que ten a sociedade para producir ou intervir nos cambios históricos, ademais de desenmascarar o papel central dos medios de comunicación na construcción do discurso sobre os feitos pretéritos. Que sexa un profesor de historia o que experimente a sensación de estar completamente trabucado ao atribuír á xente o protagonismo de moitos dos acontecementos históricos e que estes acontecementos deveñan finalmente nunha sorte de decisión previa tomada por poderes alleos ao pobo e nos que o papel para os cidadáns do común consiste só en reubicarse a posteriori, fala da intelixente ironía de Porumboiu. A manida transición española –outro acontecemento histórico no que segundo a monodia do establishment mediático, os españois tiveron un protagonismo principal– aínda agarda pola rodaxe dunha lectura tan incisiva coma esta.

5/12/2008

La semantica è mobile

Leo, nun número de El viejo topo do ano 2000, unha entrevista a Oskar Lafontaine. O que fora ministro de finanzas no primeiro goberno Schröeder e un dos artífices da victoria electoral do SPD no ano 1998, saltara á palestra cando decidiu abandonar o partido socialdemócrata e o seu goberno por considerar que se estaba a traizoar o programa electoral co que se presentaran ás eleccións, constituíndose así nun dos primeiros en denunciar a fraude que supuña a Terceira Vía. Na entrevista, o alemán di cousas tan interesantes coma estas: «Tal y como escribió Lewis Carroll, las palabras tienen dueño. Y el neoliberalismo se ha adueñado de las palabras. La izquierda no puede emplear expresiones como “mercado de trabajo” porque son contradictorias con su filosofía. Las palabras cambian las ideas, y todo el mundo emplea ahora esa expresión, incluso los sindicalistas. Otras palabras se usan tramposamente, como la palabra “modernización”, por ejemplo, con la que se disfrazan auténticos retrocesos...» e segue: «Nuestro vocabulario político está heredado en gran parte de la Ilustración. De ahí nace, por ejemplo, la idea de “modernización”, pero siempre entendida en el sentido de mejorar las condiciones de los seres humanos. Una de las claves de esa modificación del lenguaje es la caída del comunismo al haber ganado EEUU la guerra fría, y eso tiene también un impacto cultural, haciendo máis fácil que nos cambien el sentido de las palabras».
No número de maio de 2008 da edición en español de Le monde diplomatique dáse conta do continuo ascenso, experimentado desde as eleccións de 2005 tras acadar o 8,7 % da representación no Bundestag, de Die Linke (A esquerda) o partido froito da unión do Partido do Socialismo Democrático (PDS) –forte na Alemaña do Leste– e da Alternativa Electoral Traballo e Xustiza (WASG). Ademais destes dous partidos tamén é crucial na nova formación a figura de Oskar Lafontaine. A importancia de Die Linke estriba por unha parte en ter conseguido crear un espazo á esquerda do todopoderoso SPD forzando agora a este a resituarse no mapa político e, por outra, na posibilidade de que a volta a certos discursos netamente esquerdistas evite no electorado o temor á sombra alongada dos rexímenes derrotados tras a caída do muro de Berlín. No artigo dise: «Así como antes los Verdes habían “ecologizado” la vida política alemana, Die Linke» –segundo Lafontaine– «la ha “resocializado, empujando así la balanza hacia la izquierda”» e segue «Estos avances se han prolongado en la semántica pública. Los periódicos han dejado de mencionar a los “socialmente débiles” para volver a hablar de los “pobres”. Ya no se es sospechoso de ser “envidioso” cuando se pide “justicia”. La “solidaridad” ya no es una mala palabra, y ya no se asimila al “socialismo” con el “estalinismo”. A largo plazo estos logros simbólicos serán probablemente más importantes que algún punto porcentual ganado en las negociaciones salariales». Como vemos, o vello problema lingüístico no que teimaba Lafontaine na entrevista de 2000 está comezando a ser sorteado.

* * * * * *

No número de maio de 2008 de El viejo topo aparece un artigo titulado “El centro que mató a la izquierda” no que se analiza, entre outras cousas, o esboroamento sufrido por Esquerda Unida nas últimas eleccións xerais. No artigo se afirma que o PSOE utilizou a IU para centrarse, isto é, que para o PSOE, contar cun partido á esquerda co que competir electoralmente, non só non resulta un problema senón que lle vén ben á hora de presentarse ante o electorado coma unha organización máis fiable e moderada. Por outra banda, a irrupción do partido de Rosa Díez, UPyD, que se define no seu manifesto fundacional coma un partido “progresista” e que no artigo describen coma “catch all party”, significa a chegada ao mapa político español de alguén (aínda) máis centrado que os socialistas. Ante este panorama cabe augurar que o PSOE deberá facer encaixes de bolillos para, por unha banda, seguir absorbendo o electorado de esquerdas que actualmente o apoia e, por outra banda, non perder de vista o electorado máis tépedo que potencialmente podería ser absorbido por UPyD. Así, a novidade máis importante do sistema político español sería a aparición dun partido que se caracteriza por facer bandeira da recentralización do estado e da clausura de todo o que teña que ver coa profundización autonómica ou federal, evidenciando deste xeito que, neste momento, no estado español a contradicción centro-periferia eclipsa a contradicción esquerda-dereita (se é que estas se poden analizar separadamente). Os que cremos que periferia e esquerda deben ir unidas e que a volta ao centralismo supón un retroceso para o desenvolvemento social, económico e cultural galego, non deberiamos perder de vista os novos cambios semánticos que se poden producir a raíz deste corremento ao centro do mapa político. O cuestionamento no seo de Esquerda Unida do modelo organizativo mantido até o de agora e as propostas de refundación a partir de postulados máis xacobinos (estou a pensar na proposta de Anguita) non son senón a proba de como a inserción daquela nova peza no taboleiro influirá na colocación do resto das pezas. Neste sentido, certos discursos –até o de agora propios da dereita– coma os tendentes a falar de imposición das linguas autonómicas, de asociar palabras coma igualdade e solidariedade –penso no tema da seca no Levante– con certas posicións ideolóxicas máis ben espúreas ou o recente intento de desvincular o nacionalismo español do franquismo buscando as súas raíces na guerra da independencia e na Constitución de Cádiz poderían ser perfectamente adoptados pola esquerda recentralizadora, converténdose así en tentativas, dentro do ámbito estatal, de producir os cambios semánticos que, para outros ámbitos, denunciaba Oskar Lafontaine.

5/07/2008

Microfascismos

Sigmund Freud sostiña que no noso subconsciente está gravada a idea do que el chamaba pai da horda primitiva (o xefe que posuía a todas as mulleres do clan sen atender sequera o tabú do incesto, e que era envexado polos seus fillos), algo que nunca existiu na realidade, unha sorte de estrutura mítica que identificamos coa parte máis autoritaria da figura paterna. Ignoro se a nosa psique funciona así ou non, pero, en relación co dito, si creo interesante o estudo que fixera o vienés sobre a relación –para el libidinal– entre o líder carismático e a masa que o adora. Tras a súa análise conclúese que todos os líderes deste tipo mostran unha actitude chea de paternalismo autoritario, é dicir, todos representan dalgún xeito a ese pai omnipotente da horda primitiva.
De toda a crítica emprendida pola psicanálise e a socioloxía estruturalista no que ten a ver coas relacións persoais, denunciando as formas de poder inseridas no seo das unidades familiares, bebeu o pensamento de esquerda que estouraría no hogano conmemorado maio do sesenta e oito. Moitos dos daquela mozos enragés pasaron do antiautoritarismo político e familiar de entón, a entoar, nestes últimos tempos, e con máis ou menos ironía, o retrouso sarkozyniano da volta aos principios, da importancia da disciplina e do mérito. Sobardada a sociedade que procuraba liberarse de varios séculos de cultura patriarcal arribamos a unha sociedade que busca rearmarse fronte á tiranía dos fillos caprichosos. Do escándalo da Santa Familia con manteiga de Bertolucci somos invitados a escandalizarnos co heterodoxo Houllebeq que escribe no seu As partículas elementais: A familia é o derradeiro reducto de comunismo primitivo.
Pais autoritarios e nenos coa Síndrome do Emperador: dous estremos dun mesmo fenómeno.

* * * * * * *

Cando lin sobre o chamado monstro de Amstetten pensei que os xornais estaban a falar –sería un milagre– dun personaxe de Thomas Bernhard. Era a segunda vez en pouco tempo que desde Austria saltaba o caso dun home aparentemente normal que mantiña retida durante anos a unha muller. En varias ocasións me preguntei que tería dito –de estar vivo o autor d´O Imitador de voces– do caso Josef Fritzl. Probablemente vería corroborada a súa nefasta opinión da humanidade en xeral e da humanidade austríaca en particular. Josef Fritzl, o home con dúas vidas, a cal máis sinistra. O veraneante en Tailandia, un máis entre os pailarocos europeos que sorrín á cámara inmortalizando as súas fazañas turístico-sexuais...
Pero en realidade non é o decadente hedonismo de Josef Fritzl o que me interesa, interésame máis comprender como pode unha sociedade, non só xerar a alguén coma Fritzl, senón crear un modo de vida e de relación social na que suxeitos coma o devandito poden levar a cabo os seus soños macabros, unha sociedade na que non só é imaxinable senón tamén factible pechar e abusar dunha muller no soto dun edificio durante tanto tempo. Só unha sociedade atomizada e individualista até o estremo pode explicar que ninguén desa vila escoitase nunca nada estraño naquel predio.
Pregúntome tamén, a propósito da filla e dos fillos/netos, como puideron permanecer durante tantos anos sen se rebelar. Como pode ser que en todo ese tempo o verdugo non tivese algún momento de descoido, algún intre no que fose posible fuxir ou chamar a atención do mundo exterior. Pensando sobre isto recordei as contestacións que daba Primo Levi aos que lle preguntaban como fora posible que os presos dos campos de concentración –sabendo que o seu destino eran as cámaras de gas– non fixesen nada por levantárense contra os seus captores. O italiano respondía que nunha situación onde o poder é exercido de forma tan extralimitada o suxeito esfarélase ata tal punto que a mesma idea da liberación semella demasiado afastada e imposible. Lembraba Levi que dentro do campo de concentración había moitos que perdían ata a máis mínima idea de dignidade, que decidían renderse por completo, que eran só mortos en vida sen vontade propia, anulados pola autoridade asoballante dos seus carcereiros. É paradoxal, e demostra isto o que cambian certos clixés co paso do tempo, que aqueles homes sen vontade fosen coñecidos dentro de Auswitz coma “os musulmáns”. Supoño que tamén as persoas emparedadas no soto de Amstetten acabaron sendo, pasado o tempo, unha especie de musulmáns.

* * * * * * *

Leo un comentario sobre o texto dramático de Bernhard: “A praza dos heroes”. Nel dise que, con esta obra, o autor non só conseguira anticiparse en varios anos ao imparable ascenso do fascismo (de Haider) en Austria, senón que conseguira denunciar tamén a penetración do fascismo na moral, nos comportamentos e nas ideas das xentes. “O seu diagnóstico –di o comentario– foi implacable: O fascismo o impregnaba todo. E o peor: a maior parte dos seus compatriotas eran fascistas sen sabelo”. Pretender calquera analoxía entre a figura de Fritzl e a dalgún dos encantadores de masas que triunfaron e trunfan en todo o mundo sería darlle ao psicópata austríaco máis protagonismo do que merece, pero si creo que se albisca no desprezo que mostrou este home polos seus semellantes o mesmo desprezo que mostraron algúns dos movementos autoritarios do pasado polas súas víctimas. Creo que Bernhard soubo ilustrar, a través da galería de perturbados, suicidas e asasinos das súas obras algo que non deberíamos esquencer: o fascismo non é unha entelequia abstracta, o fascismo agroma alí onde hai individuos “normais” con conductas permeábeis a esas ideas e a esas actitudes. A literatura de Bernhard ensínanos que se triunfa a patoloxía política que é o fascismo é porque antes triunfaron unhas relacións sociais tamén patolóxicas, que se hai fascismo no político é porque tamén hai fascismo no persoal e que, en definitiva, o fascismo tanto se pode encarnar na figura dun pai agresivo coma dun rapaz que nunca coñecese o significado da palabra non.

5/03/2008

Nós, os deslocalizados

No ano 1565 comezou a súa singradura o “Galeón de Manila”, tamén coñecido como “Nao de China”. A embarcación unía o porto de Manila, nas Filipinas, co de Acapulco en México. Esta rota comercial fornecía de mercadorías a ambas beiras do pacífico, axudando, deste xeito, a que dúas colonias distantes tomasen contacto sen a mediación da metrópole. Grazas a esta vía marítima as elites mexicanas tiñan acceso a sedas, artesanía, especias ou alfombras provenientes de todo o oriente. Pasado aínda pouco tempo desde que os europeos chegaran por vez primeira a América, o proceso de comercio xeneralizado daba os seus primeiros pasos; o intercambio sistemático de bens e de persoas que, após a repartición do pastel africano e asiático por parte das potencias imperialistas europeas do século XIX, acabaría por dividir o mundo entre un norte opulento e un sur explotado, botaba a andar. Canda a aqueles galeóns españois que sucaban as augas do Pacífico, iniciábase tamén, sen que ningún dos seus tripulantes o sospeitase, o crecemento irresistible do fenómeno que hoxe denominamos globalización.
Disque neste ano 2008 estamos en crise. Todos os indicativos macroeconómicos andan á baixa (os microeconómicos non baixan porque nunca soben) e, un día si e outro tamén, somos bombardeados –para que vaiamos asimilando o que hai– con novas sobre os duros tempos que nos esperan. Tras un longo período de optimismo nas páxinas salmón, onde as loas a unha bonanza económica ficticia na que a xente obtiña emprego precario e dispuña de créditos fáciles non tanto para adquirir unha vivenda como para se someter a unha hipoteca, novas abstraccións enchen os discursos dos de arriba e dos seus tentáculos mediáticos. Nestes novos tempos de cintos axustados, dous conceptos, como dúas sombras á espreita, amargan a existencia das clases populares: a deslocalización e o dumping. Desta volta os mantras entoados non son inocuos. Detrás do léxico utilizado polo capital para explicar a si mesmo as súas miserias hai un sufrimento concreto de persoas concretas. Na nosa terra temos, lamentablemente, exemplos dabondo destes dous cancros, exemplos que coparon os lemas e as preocupacións de varias manifestacións –as do primeiro de maio e a dos produtores de leite– habidas recentemente. Se sobre a empresa mosense Draka pesa a ameaza de peche e de traslado a Marrocos, sobre o sector leiteiro galego hai tempo que pesa a escravitude dunha política de prezos imposible onde o mercado é rebentado unha e outra vez a base de vender leite por debaixo do custo de produción. Deslocalización e dumping, dous novos fetiches conceptuais, dous pecados non confesados que, coma un virus, amplían o seu campo de actuación mutando e redefiníndose. Así, o que comezou coma un procedemento de rastrexo por parte dos empresarios-cazadores de mercados laborais con lexislacións laxas transformouse, pasado o tempo, nunha nova ferramenta do sistema penal dos países “democráticos”. Coa deslocalización das técnicas represivas, os países cunha reputación que manter, comezaron a alugar servizos a outros países menos escrupulosos: alugueiro de vista gorda e instalacións secretas nas que poder aplicar as prácticas máis execrables. Nomear o limbo legal de Guantánamo é nomear soamente a punta do iceberg desta nova deslocalización. Tamén o dumping se replica baixo novas formas. En paralelo ao dumping de mercadorías existe o dumping social, realidade cada vez máis habitual como consecuencia das migracións masivas de cidadáns dos países do sur cara ao norte, ou, coma no caso galego, de traballadores de áreas con menos actividade económica –os traballadores portugueses nas obras do AVE– cara ás zonas máis “competitivas”. O significado de dump é vertedoiro ou montón de lixo e só como lixo moral –por moito que o Tribunal Europeo de Luxemburgo veña de abenzoar esta práctica no caso dos traballadores polacos subcontratados para executar obra pública en Alemaña– se pode considerar o feito de un obreiro portugués traballar na Galiza recibindo salarios de Portugal. Se o dumping de mercadorías serve para tombar os prezos, o dumping social serve para tombar os salarios. Tanto unha como outra estratexia supoñen unha perda de dereitos laborais e unha merma da calidade dos produtos –especialmente preocupante esta última se do que estamos a falar é de alimentos.
“Por un novo modelo económico máis xusto e sustentábel”, velaquí o lema escollido pola CIG para o primeiro de maio. Había tempo que desde un sindicato maioritario non se atacaba o asunto tan de raíz. Os problemas laborais non se arranxan con melloras parciais, é o empeoramento das condicións de vida das persoas o que forma parte da lóxica mesma do sistema neoliberal. Nesta liña, Lidia Senra lembraba recentemente que Vía campesina –a organización á que representa a nivel europeo– está en contra da exportación de produtos básicos, é dicir, Vía campesina está en contra de algo que, desde os tempos da “Nao de China” se encontra no cerne do sistema: a producción de mercadorías destinada non para o consumo local senón para a súa colocación no mercado mundial. Semella que, de vagariño, a esquerda vai abandonando as posicións á defensiva que a caraterizaban nos últimos tempos e que vai adoptando actitudes de crítica global ao sistema económico. Os parches socialdemócratas son cada vez máis inútiles e a necesidade dunha alternativa que poña freo a esta máquina desbocada vaise facendo, pouco a pouco, máis evidente. A crise enerxética e a conseguinte crise alimentaria –o Secretario Xeral da ONU, Ban Ki-moon, anunciou hai uns días que a fame e as desordes sociais estourarán se non se fai algo para remedialo– fará máis acuciante ca nunca revisar o modelo de crecemento. A taxa Tobin, canda a outras moitas medidas, debería empezar a conformar un novo corpus legal mundial que baixe o ritmo dun planeta extenuado.
Se a “Nao de China”, aquel evocador barco dos libros de historia, sucase aínda as augas do pacífico, xa non se limitaría a mover mercadorías excedentarias dunha parte do globo á outra. A “Nao de China” do século XXI transporta, canda as sedas orientais con destino a Acapulco, sedas mexicanas de baixo custo con destino a Manila; carga, xunto a turistas acomodados de Asia a América e de América a Asia, inxentes cantidades de traballadores filipinos en busca dun posto de traballo precario nas sederías mexicanas. A “Nao de China” dos nosos días, de non facermos algo que o impida, estase a converter, coma a balsa dos náufragos do Medusa que pintara Delacroix, no bote da desesperación, nun emisor de miseria para ámbalas dúas beiras do océano, de todos os océanos.